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Las Crónicas de Marc

FC Barcelona: 2 - Osasuna: 2 . (06/10/2002)
Motta (1) y Kluivert (1)
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Cuando no existe chispa, cuando no hay recursos en el banquillo que ilusionen, cuando existe un nivel de jugadores generalmente tan bajo y limitado, cuando a duras penas se ve imaginación y talento, cuando te pasas todo un partido deambulando por el campo e intentando trenar jugadas por el centro y olvidando las bandas, cuando con los cambios, dejando de lado al de Riquelme, acabas vulgarizando de esa manera tan escandalosa el juego y el nivel del equipo, es en estos momentos y no en otros cuando descubres que tenemos lo que tenemos, y que no hay nada que nos lleve a ver la luz al final de un tunel en el que llevamos bastantes años ubicados. Y lo más triste de todo esto, y tras lo expuesto anteriormente, es que aunque lo pudiera parecer apenas exagero. Y es que ya va siendo hora de que el barcelonismo despierte y asimile de una vez por todos, que más no se le puede pedir a una plantilla terriblemente mermada y infravalorada, por años de fichajes erróneos. De hecho, si algo positivo se puede extraer del partido de esta tarde es que se les encendieron las luces a una afición anestesiada por los cantos de sirena de Gaspart, Van Gaal y los medios de comunicación afines al Barça, voces que no se cansan en tapar las limitaciones de una plantilla, que son obvias a todos luces.

Del partido en sí, la verdad, ¿que queréis que os cuente?. Siempre es lo mismo, y ya estoy cansado de intentar creer en un proyecto que aunque tenga un sistema más o menos claro, carece de las piezas necesarias como para esperar algo bueno a finales de temporada. Siento ser tan pesimista. Os pido perdón si os contagio mi desesperación y conformismo, pero a algo tan obvio, no hacen falta analisis ni mucho menos profundos. De hecho hoy, con un Camp Nou lleno hasta la bandera, Van Gaal escuchó la primera pitada unánime en contra, sobre todo cuando tuvo la iluminada idea de sustituir en la mitad del segundo tiempo a un Saviola, que era el único que llevaba peligro a la porteria de Osasuna. Un cambio que como he comentado anteriormente, lejos de mejorar, a vulgarizado y deprimido tanto el nivel del equipo, que era obvio esperar lo mismo de siempre de esos cambios, o sea, nada de nada. ¿Alguien ve algun revulsivo en el banquillo?. Y es que el pobre nivel del grupo que nos tocó en la Champions, nos dió a todos un escandaloso relajamiento que desembocó en una euforia del todo injustificada. Ese era el panorama ideal que necesitaban Gaspart y Van Gaal para comenzar tranquilos y maquillar grandes victorias contra equipos inexistentes, las carencias de una plantilla limitadísima.

En fin, que hoy el partido frente al Osasuna, nada más empezar, descubrió el guión de lo que acabaría viniendo después. El Barça salió excesivamente relajado, sin chispa, sin imaginación, sin tensión, y con este panorama tuvo que remontar dos goles en contra por parte de unos jugadores navarros, que salieron al campo con lo que hoy les falto a los culés, o sea, con ilusión, ambición y talante ofensivo. De hecho, el Osasuna pudo ganar el partido.

Una primera parte pobre, muy pobre por parte del Barça. Juego carente de talento e inventiva que reflejó a un equipo terriblemente cansado y vencido desde los primeros instantes del partido. La segunda parte y con la entrada de Riquelme se ganó un poco más en profundidad, pero todo se terminó cuando salieron al campo los suplentes, y más aún, cuando uno de los sustitutos fue Saviola. Cambio que el Camp Nou no entendió y que manifestó claramente con una escandalosa pitada. Otra detalle del partido fue la inoperancia de un Xavi muy tapado, que no encontró por parte de Van Gaal esa complicidad necesaria que a base de cambios en el sistema le hubieran liberado un poco más.

En fin, esto es lo que hay. Más no se puede pedir, porque no hay recursos para exigir más a esta plantilla. Y encima, vas y miras al eterno rival y ves el daño que hace delante con cracks con un nivel de película de terror. Y es que el Real Madrid tiene los mismos problemas que tenemos nosotros en defensa, con un Hierro desastroso. Nosotros tenemos a un De Boer que lo suyo es de escándalo. Pero las estrellas blancas desequilibran la balanza y llevan a Del Bosque a pasar de egos de técnico, para dejar el fútbol en manos de los futbolistas. Cosa que aquí no ocurre, ya que Van Gaal prioriza su sistema, al talento de las estrellas. Tiemblo ante el partido del Nou Camp frente a los blancos y ante un Madrid, que a base de favores políticos, tiene un equipazo. Las cosas como son.


Marc Pérez Fernández - socio 951 - Barcelona