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Las Crónicas de Marc

Atlétic Club de Bilbao: 0 - FC Barcelona: 2 . (11/09/2002)
Luis Enrique y Saviola .

Partido cómodo de un Barça que jugó a placer ante un Bilbao, sensiblemente mermado por nueve bajas en su once titular. Circunstancia que obligó a Heynkes a hechar mano de jugadores del equipo filial, de segunda B, para plantear con un mínimo de garantías el partido de hoy. Detalle que aún hace más grave el patinazo del Barça ante el Novelda. Ya que si hoy jugó así ante un equipo con jugadores de inferior categoria, ¿porque no mostraron la actitud y predisposición de esta noche, en el encuentro del pasado miércoles?. Y esta crítica no va dirigida sólo a los jugadores, sino al técnico, que reservó en la eliminatoria Copera a titulares como Saviola y Mendieta.

Pero volviendo al partido de hoy, comentar que empezó con dominio vasco que poco a poco fue diluyéndose ante la actitud de los jugadores del Barça, que a pesar de jugar en terreno contrario, plantaron cara y dominaron el juego sin desgastes excesivos, con una predisposición ofensiva destacable. Y es que Luis Enrique avisó en el primer cuarto de hora, con un disparo que se fue muy ajustado al palo izquierdo de la porteria vasca. Advertencia que no tardó en repetir minutos más tarde, pero esta vez alojando el balón en la red en lo que significó el primer gol del partudo. Detalle que nos muestra a un Luis Enrique goleador en este inicio de temporada en Liga con tres dianas ya transformadas. El Athletic pudó empatar en una jugada de contraataque, que desperdició de forma clamorosa. Y es que si ese balón le hubiera caído en las botas de Urzaiz, tal vez estaríamos hablando del gol del empate. Pero un poco más tarde llegó el lujo de la noche. Una jugada para enmarcar que recordó al gol del "Dream Team" de Cruyff en 1994 en el campo del Osasuna, con Laudrup y Romario como grandes protagonistas. ¿Os acordáis?. Y es que en esta ocasión Kluivert hizo de Laudrup pasando el balón por encima de una primera línea de defensas vascos con elegancia y maestría, y Saviola haciendo lo mismo alojó el balón en la red con suavidad, elevando con otro globo por encima de un portero ya batido, el que sería el segundo gol del Barça.

Así acabó la primera parte, y siguió la segunda. Y es que el partido careció de complicaciones, de principio a fin. La verdad, me preocuparon más los cambios de Van Gaal en la parte final del partido, que un inexistente Athletic que pasó sin pena ni gloria por un partido, extremadamente cómodo para los culés. Destacar el increible fallo de Kluivert, por enésima vez, ya que sólo ante el portero Lafuente, falló un gol clarísimo que nos recordó que jugamos sin "9". Acerca de los cambios de Van Gaal, decir que a falta de 15 minutos del final sustituyó a Kluivert por Geovanni y a Saviola por Gabri. Circunstancia que bajó el nivel del equipo, hecho que nos llevó a sufrir un poquito, no por la victoria, sino más por la mala suerte de un equipo que podría encajar un gol en contra y carecer de pegada para contrarrestar esos momentos de debilidad.

Conclusiones. Ya hay equipo titular. Al menos y por lo que dice Van Gaal, este once titular, que es el mismo que jugó contra el Atlético de Madrid, es su "once". Detalle que relega a Riquelme definitivamente al banquillo, hasta que una temporada larga como es competir en Liga y Champions, se caiga por cansancio o lesión un titular y le dejé ese detalle un hueco en el equipo. En ese momento, Román tendrá su oportunidad. Y es que ni para jugar los minutos de la "basura", Van Gaal cuenta con Riquelme.

Acabando ya. Victoria importante pero intrascendente. El Barça hizo lo que tenía que hacer, o sea, sumar tres puntos. Partido cómodo que para nada me replantea una ilusión que carece de argumentos para sostenerse, ya que uno es conciente de que las bofetadas no tardarán en llegar, en un Barça acostumbrado a vivir en la cuerda floja. Ni hoy estamos en el firmamento, ni ayer en el infierno. Lo cierto es que nuestro devenir diário es el purgatorio. Tránsito por el cual, nos arrastramos hasta que consigamos con la continuidad y la solidez, un equipo y un sistema que nos haga salir de la mediocridad más absoluta. El tiempo y el juego de este equipo tal vez nos transmitirá esa ilusión, que en mi caso, anda por los suelos. De monento permitidme que siga escéptico. Argumentos sólidos los hay para no hechar ni por un instante las campanas al vuelo


Marc Pérez Fernández - socio 951 - Barcelona